La situación de nuestros niños que viven en la marginalidad y en condiciones de hacinamiento los expone a una serie de amenazas, como son: las violaciones, la desnutrición y la falta de educación que van deteriorando sus vidas y los somete a un futuro incierto, cargado de peligros para ellos y la sociedad en su conjunto.
Planteamos este tema como un “problema de Estado”, que es serio y está asociado a varios factores, pero principalmente a la salud física y mental de todo individuo en nuestra sociedad a lo largo de su vida.
Si bien el problema que planteamos es a nivel país la situación más complicada se presenta en el conurbano bonaerense donde millones de personas se han movilizado desde el interior del país y desde países limítrofes para vivir en una situación de extrema precariedad.
La posibilidad de acceso a una vivienda digna por parte de estas personas no existe y, por distintos factores, no tienen control sobre la cantidad de hijos que traen al mundo, generando entonces que en una pequeña vivienda, de muy precaria construcción, vivan muchas personas.
Sin pretender acusar a nadie sobre la responsabilidad de este problema esto no ha sucedido en pocos años sino que viene sucediendo desde hace largo tiempo y esta inmigración, de gente sin educación, trata de resolver sus vidas como puede.
Los programas de ayuda diseñados por distintos gobiernos solo han fomentado a las familias numerosas, mal formadas, a veces carentes de padres o madres o de ambos. Los niños son criados por parientes por la bondad o para el beneficio de terceros.
Negar esta realidad es negar el problema y si negamos el problema este nunca tendrá solución. Ninguna enfermedad es curable sin diagnóstico que es el momento que trae luz al problema.
La situación de hacinamiento y falta de educación contribuye al abuso. El abuso a una niña le produce serios problemas psicológicos permanentes y dependiendo de su edad inclusive puede llevarlas a la muerte.
Pero las violaciones no solamente alcanzan a nuestras niñas, sino también a los niños varones y estos hechos aberrantes destrozan a nuestros jóvenes y transportan este mal durante el resto de sus vidas.
Tratar este tema en un país como el nuestro, con niveles de pobreza que superan el 50%, no es cosa fácil, porque la salida es el crecimiento económico, pero éste esta asociado a la inversión, sin la cual no se pueden generar puestos de trabajo.
La atracción de la inversión, tanto interna como externa, bajo las actuales circunstancias no es fácil de generar porque requiere de políticas de largo plazo que nosotros no tenemos desde hace muchísimos años que son las que generan confianza en el inversor.
¿Qué hacer entonces? Esta respuesta no es simple, solo podemos hacer propuestas para que sean discutidas y analizadas por la sociedad para que, en caso de estar de acuerdo, mayoritariamente, sean llevadas a la práctica.
Ninguna solución de fondo es de corto plazo, las soluciones de corto plazo son solo paliativas de la situación presente y, por lo tanto, no resuelven el problema de fondo, es más, normalmente agudizan más el problema.
Sin embargo, las soluciones de corto plazo son necesarias para comenzar a tratar el problema. Lo que haremos entonces es plantear soluciones de corto plazo pero siempre pensando en el largo plazo.
Las violaciones a los derechos humanos de los niños producen distintos problemas, siempre serios, pero con distintas consecuencias dependiendo de la edad.
Antes de la actual pandemia el 50% de nuestros jóvenes debajo de los 16 años eran pobres y el 60% de los adolescentes de 19 años y menos son padres, lo que nos lleva a reflexionar que algo estamos haciendo mal.
Adolescentes de menos de 19 años no están en condiciones de ser padres, una de las profesiones más difíciles y menos valoradas por muchas sociedades del mundo.
Los hijos de padres menores de 19 años en el 50% de los casos enfrentan problemas de:
Que solución le ha dado el Estado a este problema:
La respuesta del Estado ha sido desligarse del problema y solucionarlo mediante la asignación universal por hijo y distintos planes sociales para los padres que no trabajan.
Hoy hay niños que no han visto nunca a su padre trabajar, ni tampoco a sus abuelos. Este tipo de ejemplos nos lleva a un camino cuya salida es conocida y no tiene Luz.
Las consecuencias que ha traído esta supuesta solución al problema es su agravamiento. ¿Por qué decimos esto? Porque hay padres o madres solteras que buscan como solución a su problema económico traer más niños al mundo para acceder a más planes ya que el estado también se encarga de proveerles alimentos y salud.
Pero esto no está funcionando porque los niños crecen desnutridos, los padres usan el dinero para otros fines, no los envían a la escuela y en cambio los envían a pedir limosna en los trenes de Buenos Aires o en las ciudades, con lo cual, el niño si no cumple con los objetivos que le imponen sus padres son castigados o reprimidos generando odio, no solo hacia sus padres sino también hacia aquellos que no responden a sus pedidos de limosna.
Todos sabemos a que conduce eso, hacia una sociedad cargada de odio y todas las consecuencias asociadas a el, no es necesario describirlo porque lo estamos padeciendo todos los días y lo vemos en los diarios. La edad del crimen ha bajado y muchas veces los niños son usados como mano de obra para producirlo ya que la ley los exceptúa del castigo.
Crear una sociedad con padres educados para ejercer la función de padres y sobretodo con responsabilidad para asumir no solo la función de padres sino también la educación y el sustento de sus hijos, haciéndose responsables de los actos de sus hijos hasta que estos adquieran su mayoría de edad.
Crear una sociedad con padres educados para ejercer la función de padres y sobretodo con responsabilidad para asumir no solo la función de padres sino también la educación y el sustento de sus hijos, haciéndose responsables de los actos de sus hijos hasta que estos adquieran su mayoría de edad.
Es decir, la educación debe llegar a la casa a través de los niños porque es muy difícil educar a los mayores, pero Sí se puede conseguir este objetivo educando correctamente a los niños.
Tienen que aprender que es la empatía, deben saber que no pueden hacer al otro lo que no les gustaría que les hicieran a ellos, en una palabra deben crecer en un ámbito cargado de amor.
La fuerte incorporación del deporte y el arte, en sus infinitos espacios, le puede dar a los jóvenes una posibilidad de desarrollo a futuro y una forma de conducir correctamente sus energías mientras comparten este espacio educativo y de contención.
Entonces lo que proponemos es eliminar la asignación universal por hijo y a través de un relevamiento, reclutar a aquellos niños para brindarles la debida educación, nutrición y esparcimiento en hogares escuela, o en los regimientos que tienen capacidad para albergarlos y allí proveerles de un hogar seguro cargado de cuidados y de instrucción.
La idea sería que en un ciclo completo que dura la enseñanza primaria y secundaria, más tres años de preescolaridad, habremos resuelto este problema en el país y, es más, debemos asegurarnos que aquellos jóvenes que tengan vocación para el estudio de alguna carrera puedan continuar gozando del uso de las instalaciones y el acceso al alimento y la atención medica hasta que obtengan su titulo profesional.
Si bien de entrada se podría generar la mayor parte de los cursos de enseñanza, con el ordenamiento social que se produciría se iría luego eliminando un curso por año y al cabo de 18 años se habrá resuelto el problema.
El tiempo es largo, si que lo es, pero no empezar es agudizar el problema, se necesita ese tiempo para hacer crecer el país al nivel que necesitamos y crear trabajo para todos. Si le ponemos entusiasmo lo podemos conseguir en la mitad del tiempo, PERO ESE NO ES EL PROBLEMA, EL PROBLEMA ES EMPEZAR!
En los institutos de enseñanza que se creen, no solo se le dará acceso a los jóvenes a carreras universitarias sino también “oficios” y todas las variedades que ofrece el deporte y el arte pueden ser una salida profesional a nuestros jóvenes.
Los espacios que disponen las escuelas hogar y los regimientos son suficientes para estudiar y aprender oficios y desarrollar todo tipo de actividades deportivas y artísticas.
En el arte tenemos la música, la pintura, la escultura, el teatro, el cine y las letras. Cuanto podemos hacer en cada una de estas áreas manteniendo a nuestro niños ocupados y felices dándole sentido a sus vidas.
La formación de equipos de trabajo y de estudio son fundamentales para el desarrollo del compañerismo y el trabajo en equipo.
La competencias deportivas a través de torneos les daría el incentivo a los niños a ejercitarse y prepararse para la competencia, la cual debe ser sana, cargadas de valores, donde lo importante sea competir y aprender a hacerlo sin envidia y sin peleas.
Mientras tanto los padres de los chicos se los ayudará a conseguir trabajo o mediante el uso de modernas técnicas de construcción se los ayudará a construir sus propias viviendas trabajando en equipo y luego a desarrollar otras actividades para las cuales serán capacitados.
Se debe estudiar un sistema que regule la natalidad de las familias carenciadas a no más de dos hijos.
El estado debe hacerse cargo de la educación de los niños desprotegidos usando los hogares-escuela existentes o las instalaciones militares ociosas que han quedado luego de la supresión del servicio militar obligatorio, internándolos para que allí sean cuidados y formados.
Hay una población superavitaria de maestros y de asistentes sociales que pueden dedicarse a este tipo de trabajo que debe llevarse a cabo sin caer en enseñanzas ideológicas.
Debemos generar para estos niños una escuela de libre pensamiento con enseñanza de valores y con acceso al conocimiento de las distintas corrientes de pensamiento tanto cristiano, como budista u otras pensamientos no extremistas, sin necesidad de enseñar la religión sino el mensaje de Cristo o el de Buda o el del Dalai Lama, o el de grandes hombres que ha tenido la humanidad como Mandela o Gandhi.
El Dalai Lama dice que se puede desterrar del mundo la maldad y el crimen si a los niños se les enseña a meditar a partir de los 8 años. Que bueno sería introducir este tipo de prácticas en este tipo de escuelas.
Los chicos deberían ser agrupados en un ordenamiento por sexo y edades y nivel intelectual, para recibir toda la educación primaria y luego, en un régimen diferente, según sea el caso, recibir la educación secundaria.
Si cumplimos con este programa estaremos encaminados a resolver el problema y solo quedará por llevar adelante un plan residual, para que el sistema no se desmadre y pueda mantenerse bajo control en el largo plazo el buen ordenamiento social.
Este tema tal cual se plantea debe ser un tema de Estado con máxima prioridad donde el propio presidente de la República se ponga al frente del programa haciendo visitas periódicas a los internados para guiarlos y enseñarles que jamás deben ser sometidos a ningún líder mesiánico.
Los lideres pasan y vendrán otros y nadie se puede aprovechar de lideres pasados para su propio provecho para acceder al poder. Debe ser el presidente el que les enseñe a los niños que lo que ellos reciben no es del presidente y menos del partido que gobierna, sino del esfuerzo de todos los argentinos.
El Ministerio de Educación debe estar a cargo de la instrucción de los niños y el Ministerio de Bienestar Social debe ser el que establezca los parámetros para definir quienes son los niños que deben ingresar al programa.