En los países exitosos el eje central de la cultura es el trabajo a través de sus distintas manifestaciones. Un país está condenado al fracaso si hace de los planes sociales una paradigma para el desempleo.
Un gobierno con cultura del trabajo tiende a crear trabajo, lo promueve y lo defiende a capa y espada con propuestas inteligentes que protegen tanto, al que crea empleo, como al trabajador.
Muchas veces hemos escuchado: “eso es cultural contra esto no se puede hacer nada”, y no debe ser así.
Nuestra cultura ha sido formada por una educación previa y es un conjunto de cosas buenas y malas que ha aprendido nuestra sociedad a través de los años. Esta educación ha provenido de distintas fuentes: de padres a hijos, de familia en familia, de grupos de amigos, de regiones, provincias y de la misma nación.
La forma en que hablamos los argentinos nos distingue y forma parte de nuestra cultura popular.
Las distintas maneras en que la gente vive en diferentes partes del mundo, clasificando y representando sus experiencias y actuando creativamente, representan la cultura de esos pueblos.
El significado de cultura generalmente es relacionado con la antropología, esta disciplina social que se encarga precisamente del estudio comparativo de la cultura, además de las artes y las letras, los modos de vida, las maneras de vivir juntos, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias.
Las sociedades han mantenido a través de los años su cultura base, sin embargo, todos los pueblos del planeta, que han mejorado su estándar de vida, han mantenido las partes culturales buenas y se han ido despojándo de las malas.
De modo que resulta necesario incorporar la educación como base fundamental para crear una sociedad con valores, con libre pensadores, lectores críticos que sepan distinguir entre lo bueno y lo malo, para que se relacionen adecuadamente con el mundo y con sus semejantes, promoviendo el sentido de pertenencia con lo autóctono, lo nuestro, y no así el desarraigo de nuestras raíces.
Debemos erradicar la cosificación del hombre a través de la influencia de los medios de comunicación social con un mensaje político cuya finalidad sea ganar adeptos para convertirlos en consumidores electores que respondan ciegamente a los mensajes sin reflexionar sobre ellos.
Es así, como la educación debe convertirse en la sociedad como el modelo eficaz para que las generaciones se formen en el sentido del conocimiento, estrategia fundamental que ayude al proceso de culturización en el trabajo y ataque de forma progresiva la ignorancia y la anarquía.
La escuela representa el más alto contenido de la conciencia nacional, la cultura y las tradiciones de cada pueblo" (José Hernández).
No obstante, se ha hablado de dos elementos que han incido en el proceso de cultura, como es el caso de lo medios de comunicación y la educación. Los medios de comunicación, deben crear un pensamiento ideológico sin sentido de pertenencia y la escuela visualizar un individuo integrador con pensamiento crítico y conocedor de sus raíces y su historia.
Los seres humanos nacemos con distintas aptitudes y una sociedad debe ser lo suficientemente inteligente para darle un espacio a todos.
La cultura forma parte de uno de los capítulos más importantes a desarrollar en el futuro de nuestro país porque es un amplio espacio donde pueden manifestarse miles y miles de personas.
Así como hay personas que encuentran su espacio en la agricultura, la industria, la investigación, la medicina, las leyes, la ingeniería y tantas otras ramas del quehacer diario, que forman parte de nuestra cultura, y son necesarias para que una sociedad pueda cumplir con los objetivos de sus miembros, no es menos cierto que la cultura en su sentido más amplio es el espacio que armoniza a todas las manifestaciones del ser humano.
La cultura nos trae belleza a nuestros sentidos y paz a nuestra alma. La música, la pintura, el teatro, la escritura, el cine, el canto, la escultura, etc. son manifestaciones del espíritu que deben tener un espacio importante en nuestra sociedad.
Tenemos una cantidad importante de teatros y estadios de futbol a lo largo y a lo ancho del país para hacer recitales y desarrollar una cultura popular que tiene profundas raíces en nuestra historia, con cantores y artistas de todo tipo que se han destacado a nivel mundial.
Sesenta años atrás el cine Argentino estaba en su esplendor y nuestras películas se exportaban hacia países hispano parlantes con gran éxito.
Pero cuando un país se cae, se cae toda su estructura al unísono. Debemos recuperar nuestra cultura y nuestro folklore dándole identidad nacional así como lo tiene nuestro tango.
Para ello, el estado debe apoyar estas actividades para que se desarrollen y sean luego rentables por si mismas. La organización de competencias a nivel provincial y nacional son elementos que pueden contribuir al despegue de nuestra cultura.
La organización de un calendario nacional de eventos de todos tipo ayudaría muchísimo porque las cosas deben tener previsibilidad, debe haber organización, debe haber un Norte en todos los ámbitos, porque un programa bien pensado en el largo plazo da sus frutos.