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Cultura
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Capítulo nº 18

 

Sistema de Salud

Así como tomamos como ejemplo a seguir, a los sistemas educativos de Portugal y Finlandia y recomendamos los nuevos desarrollos llevados a cabo en nuestro país con el sistema Eggs, y para remodelar nuestro sistema judicial recomendamos fijarnos en los sistemas escandinavos que ranquean en los primeros lugares a nivel mundial por sus índices más bajos en corrupción y mejores índices de administración de justicia; el mejor sistema de salud que encontramos es el de Francia que según la OMS ranquea número 1 a nivel mundial en cuanto a provisión de salud a su ciudadanía.

Aplicar de entrada en Argentina un sistema de salud como el Francés es una utopía, porque estamos lejos de Francia en todos los parámetros, pero si se puede elegir como modelo a seguir y, si logramos crecer, cada día podremos acercarnos más al modelo francés.

A diferencia de la mayor parte de los países del mundo Francia solo dedica el 5% de los costos de la salud a su sistema administrativo, el 95% va a gastos directos en salud. Esto representa una gran ventaja con respecto a nuestro sistema.

La respuesta está en le “cartee vitale”, una tarjeta plástica con un chip en el medio: la principal herramienta administrativa y, a la vez, el símbolo del sistema de salud que los franceses han construido para 61 millones de residentes. Al iniciar cada consulta, el paciente entrega al médico su tarjeta que contiene su historia clínica completa, consultas, referencias, operaciones, pruebas diagnósticas, tratamientos etc., junto a un reporte de lo que el médico ha facturado por cada visita y cuánto de ese monto ha sido pagado por el seguro social y cuánto por el paciente.

Este sistema de organización de la salud le permite al estado nacional administrar la salud en forma on-line. Conocer en todo momento la geografía de las enfermedades, prevenir epidemias, saber que perfil de enfermedades tiene país elaborando a su vez planes de salud a corto, mediano y largo plazo, con datos reales al instante sin necesidad de hacer encuestas o grandes estudios.

Esta “Carta Vital”, convierte al sistema de salud en un sistema totalmente transparente, confiable y le permite al ciudadano llevar consigo mismo su historia clínica para ser usada ante cualquier eventualidad.

Si el paciente es derivado a un especialista o a una farmacia, lleva consigo su tarjeta. Debido a que la información está encriptada, el Ministerio de Salud francés sostiene que no hay brechas en la privacidad del paciente.

Los seguros tienen la obligación de cancelar la factura emitida en línea por el médico en tres días, sin excusas; y eso hacen. Esta forma de facturación crea grandes ahorros financieros.

Los elevados costos administrativos y de papeleo, que se ven en cada esquina del sistema médico Argentino, no existen en Francia.

Aunque los hospitales franceses tienen más personal médico y de enfermeras que sus similares Argentinos gastan menos en facturación y papeleo.

El sistema de salud francés es una variación del modelo Bismarck. Los franceses se afilian obligatoriamente al fondo de seguro social asignado a su giro de trabajo o región geográfica y siguen con él de por vida; esto garantiza a todos igual nivel de atención. Francia tiene más médicos per cápita y más camas de hospital que la mayor parte de los países del mundo.

La mayoría de los médicos franceses están en el sector privado y cobran a los pacientes con base en tarifas por servicio. Hay un cargo específico por cada visita, medicamentos, inyecciones, rayos X y así por el estilo.

Los pacientes generalmente tienen que efectuar un copago al momento de la atención, pero la mayor parte de el es rembolsado por el seguro. Como en Argentina, hay hospitales públicos y privados; los hospitales franceses con fines de lucro tienden a especializarse en determinados procedimientos o enfermedades.

En síntesis, los franceses son grandes consumidores de medicina y han logrado un producto de alta calidad y todavía pagan comparativamente menos que nosotros por los servicios que reciben.

Según la OMS, Francia tiene el sistema de salud número uno del mundo, dado que todos sus indicadores lo ubican en la cima del ranking global. Francia hace un gran trabajo, en promover la salud y en la atención de los que enferman y eso se refleja en unos indicadores clave: AVAD (años de vida ajustados por discapacidad), mortalidad infantil, expectativa de vida, etc.

En promedio, una mujer francesa mayor de 60 años puede esperar vivir con buena salud 20 años y tres meses más, mientras que una mujer en los Estados Unidos de Norteamérica de 60 años, 17 años y 11 meses más de vida saludable

La explicación de estos logros se encuentra en la forma en que se financia el sistema. En Francia, los seguros de salud, las caisses d´ assurance maladie (fondos de seguros de enfermedad) son entidades no lucrativas; su mayor preocupación no es conseguir ganancias para los inversionistas, sino pagar por la atención de salud de la gente; no pueden excluir la cobertura por enfermedades preexistentes; no pueden dejar de cubrir la atención de los asegurados porque perdió o cambió de trabajo (cuando un trabajador francés pierde el trabajo, mantiene su seguro; el Estado paga la parte del empleador); no pueden dejar de pagar la factura del médico. No hay deducibles, los seguros deben pagar el costo total. Las largas demoras en reembolsar, tan comunes en Argentina, son ilegales en Francia. Médicos y hospitales son pagados antes de una semana y los pacientes deben ser reembolsados antes del fin de mes.

Debido a que los fondos de aseguramiento no gastan en mercadeo o filtrar usuarios o revisar y denegar solicitudes o pagar dividendos a los inversionistas, son más eficientes. Las grandes empresas de seguros con fines de lucro, en Estados Unidos por ejemplo, emplean hasta el 20% de sus ingresos en gastos administrativos.

Los seguros franceses rutinariamente mantienen costos administrativos debajo del 5%. Como regla general, el francés no tiene que hacer cola para visitar a un médico general o a un especialista. Los tiempos de espera son cortos. Una clara excepción son los pediatras, que son escasos en Francia.

No hay limitación para la libre elección por parte del paciente en Francia. Cualquier paciente puede ir a cualquier médico, especialista, cirujano u hospital en cualquier parte del país y el seguro debe pagar la cuenta.

Comparado con la cantidad de dinero que el sistema de los EE.UU. gasta cada año, el costo del sistema francés parece una bagatela. Francia gasta 3.165 dólares per cápita cada año por un sistema que cubre a todos. Los EE.UU. gastan más de 7.000 dólares per cápita y deja a millones sin cobertura.

Es decir, que en promedio un ciudadano francés paga lo que aquí en Argentina pagan dos personas por un plan 210 de OSDE y no hay punto de comparación entre un sistema de salud y otro.

Francia gasta menos del 10% de su PBI, mientras que los EE.UU., cerca del 17%. El seguro de salud de Francia empezó en 1928 con un fondo que cubría solo a trabajadores de bajos ingresos de algunas industrias.

En Argentina, es muy difícil llegar a un número concreto de nuestros gastos de Salud, porque parte de los mismos están en los gastos del Ministerio de Salud, parte en el Pami, parte en las prepagas y parte en seguros de salud de distinto tipo.

En Francia los aportes son bajos, especialmente para los empleados. Una sola persona que ganaba 20.000 dólares al año pagaba 12,25 dólares al mes en el 2007; el monto mensual del empleador era 208 dólares. Además de este seguro obligatorio, el francés también puede comprar un seguro de salud complementario de organizaciones cooperativas sin fines de lucro (mutuales) o de compañías con fines lucro; pero este último es tan barato que casi el 90% de los trabajadores lo adquieren.

El seguro privado ayuda a pagar los copagos que los fondos de enfermedad no reembolsan. En la práctica funciona como un sistema de pagador único.

Siempre que se habla con un francés sobre el cuidado de la salud, ellos invocan el concepto de “solidarité”, la noción según la cual todos los ciudadanos franceses deben mantenerse firmemente juntos, para ayudarse unos a otros en tiempos de necesidad.

El principio de la solidaridad, requiere de la ayuda mutua y la cooperación entre enfermos y sanos, los que trabajan y los inactivos y los pobres y los ricos e insiste en financiar el seguro de salud sobre la base de la capacidad de pago y no el riesgo actuarial.

Igual acceso a la salud es la regla básica en casi todo país desarrollado. REFERENCIA 1. Reid T R. The Healing of America: A Global Quest for Better, Cheaper, and Fairer H